No todos los participantes en un evento tienen por qué ver los mismos contenidos, recibir la misma información o seguir el mismo recorrido.
Con AppCraft, la personalización permite ir mucho más allá de una simple segmentación por categoría de participante. El perfil, las respuestas a un formulario, las opciones seleccionadas, el estado, el acceso o una combinación de varios criterios pueden determinar lo que ve o recibe un participante.
Sin embargo, esta personalización avanzada puede hacer que la configuración resulte más compleja. Ahí es donde entra en juego la inteligencia artificial: el organizador describe en lenguaje natural la lógica deseada y la IA le ayuda a generar las condiciones correspondientes.
El objetivo: facilitar la creación de recorridos complejos para eventos, sin que el organizador pierda el control sobre su lógica.
Un mismo evento puede reunir a participantes con perfiles, necesidades y trayectorias muy diferentes.
Un colaborador, un ponente, un invitado de honor o un expositor no tiene por qué necesitar acceder a la misma información.
El condicionamiento permite adaptar automáticamente los elementos que se muestran o a los que se puede acceder según las reglas definidas por el organizador.
El objetivo es sencillo: ofrecer el contenido adecuado, a la persona adecuada, en el momento adecuado, gestionando al mismo tiempo los distintos recorridos desde una misma plataforma de eventos.
La personalización de un evento no se limita a crear una categoría «VIP», «colaborador» o «expositor».
Con AppCraft, las condiciones pueden basarse en criterios mucho más precisos y combinarse entre sí.
La lógica puede tener en cuenta, entre otras cosas , el perfil del participante, sus respuestas a un formulario, las opciones que ha seleccionado, su estado, sus derechos de acceso o diversos datos disponibles a lo largo de su recorrido.
De este modo, es posible crear reglas más precisas para adaptar la experiencia del participante a la realidad de cada evento.
La importancia del condicionamiento se pone especialmente de manifiesto cuando hay que aplicar varios criterios a la vez.
Pongamos un ejemplo: un organizador desea mostrar una información únicamente a los participantes que pertenezcan a un grupo determinado Y que hayan indicado una respuesta concreta en su formulario, o enviar una comunicación a las personas que cumplan varios criterios definidos en su recorrido.
Estas combinaciones permiten crear experiencias muy personalizadas.
Pero cuanto más se multiplican las reglas, más largo y complejo puede resultar configurarlas manualmente.
Es precisamente en esta fase donde la inteligencia artificial puede ayudar al organizador.
En lugar de crear manualmente cada regla, el organizador puede describir directamente en lenguaje natural lo que desea conseguir.
Por ejemplo: «Quiero mostrar este contenido únicamente a los participantes que hayan elegido el taller A y que cumplan los criterios definidos para este itinerario».
La IA ayuda entonces a traducir esa solicitud en condiciones aplicables a la configuración del evento.
De este modo, el usuario parte de su lógica de negocio, en lugar de tener que empezar por traducir él mismo esa lógica en una sucesión de parámetros técnicos.
Es un punto importante: el objetivo no es dejar que la inteligencia artificial decida la experiencia del participante.
La lógica la define el organizador.
Es él quien conoce su evento, a su público, sus limitaciones y la experiencia que quiere crear.
La IA actúa como un asistente de configuración: ayuda a convertir más rápidamente una intención expresada en lenguaje natural en reglas que se pueden utilizar en la plataforma.
Este enfoque permite mantener el control humano sobre el recorrido, al tiempo que simplifica su ejecución técnica.
Cuando un evento incluye numerosas poblaciones y reglas de personalización, la creación manual de las condiciones puede suponer una parte importante del trabajo de configuración.
La generación asistida por IA tiene como objetivo reducir las tareas repetitivas y el tiempo dedicado a plasmar cada necesidad en condiciones.
De este modo, el organizador puede dedicar más tiempo al diseño del recorrido y menos a su configuración.
Esto cobra especial importancia en los eventos que incluyen numerosos escenarios, criterios o combinaciones de reglas.
El condicionamiento no se refiere únicamente a un elemento aislado del suceso.
Según la configuración establecida, esta lógica puede contribuir a personalizar diferentes momentos del recorrido: formularios e inscripciones, contenidos, comunicaciones, información práctica, programas, accesos o elementos que se muestran a los participantes.
De este modo, un mismo dato o una misma elección pueden contribuir a crear una experiencia coherente a lo largo de todo el evento.
El objetivo ya no es simplemente segmentar una base de participantes, sino adaptar el recorrido en función de la información relevante para cada persona.
Imaginemos un evento en el que se reúnan varias comunidades con programas diferentes.
Al inscribirse, el participante rellena su perfil y facilita diversos datos. En función de estos datos, pueden aplicarse ciertas condiciones que determinen la información, los contenidos o los elementos del programa que se le muestren.
De este modo, otro participante, con un perfil o unas respuestas diferentes, puede acceder a un itinerario distinto, sin que sea necesario crear un evento diferente para cada grupo.
El organizador mantiene una gestión centralizada, al tiempo que ofrece varias experiencias dentro de un mismo evento.
Para públicos con perfiles distintos, ofrecer condiciones específicas en un mismo evento evita tener que multiplicar el número de eventos. De este modo, un colaborador, un ponente, un VIP o un expositor puede ver contenidos, información o elementos del programa diferentes en función de su perfil, sus respuestas en el formulario de inscripción o sus elecciones. El organizador mantiene una gestión centralizada al tiempo que ofrece varias experiencias. Este enfoque resulta especialmente interesante cuando hay numerosos grupos de participantes, criterios y escenarios. Si la necesidad se limita a distinguir entre unas pocas categorías de participantes, puede bastar con una segmentación sencilla.
Hay que describir la lógica de negocio en lenguaje natural, especificando qué se debe mostrar o enviar y a quién. Por ejemplo: «Quiero mostrar este contenido únicamente a los participantes que hayan elegido el taller A y que cumplan los criterios definidos para este itinerario». » Una solicitud eficaz indica los criterios pertinentes (perfil, respuestas al formulario, elección, estado, acceso) y la forma de combinarlos, por ejemplo, un grupo determinado Y una respuesta concreta. Las condiciones generadas pueden utilizarse posteriormente en diferentes etapas: inscripciones, contenidos, comunicaciones, información práctica, programa o acceso.
La IA ayuda a plasmar una lógica, pero no la define en lugar del organizador. Es él quien conoce su evento, su público, sus limitaciones y la experiencia que se pretende ofrecer. Por lo tanto, una intención poco clara difícilmente dará lugar a reglas pertinentes, y las condiciones generadas deben permanecer bajo su control. Además, la ventaja es proporcional a la complejidad. Se vuelve significativa cuando las reglas se multiplican y se combinan, ya que su configuración manual se alarga. En el caso de un evento con pocos grupos de público y pocas reglas, la configuración manual suele ser sencilla.





